La economía mexicana se ha transformado de manera considerable en los últimos seis lustros. Las crisis de 1976 y de 1982, fueron el comienzo de una alta inflación, pérdida de empleo y un producto interno bruto marginal. En materia de política económica, el Gobierno Federal tuvo la tarea de revertir estas calamidades, para lo cual se abocó a dos objetivos fundamentales durante la década de los años ochenta: la estabilidad macroeconómica y el saneamiento de las finanzas públicas. En el cumplimiento de los objetivos, la política económica aplicada se orientó hacia la liberalización del sistema económico.
En materia de apertura financiera en el año de 1989 y principios de los años noventa, se dieron dos reformas importantes para lograr la transformación del sistema financiero mexicano. Primero, se eliminaron las restricciones en materia de controles de las tasas de interés pasivas, la canalización selectiva del crédito, el encaje legal y el coeficiente de liquidez. Segundo, se llevó a cabo la reprivatización de la banca múltiple, el banco central obtuvo autonomía y la banca de desarrollo se instaló de segundo piso.
La política económica del gobierno mexicano, dentro del sistema bancario en estos años, se encaminó al aumento en la captación bancaria a plazo fijo dando facilidades a la accesibilidad de préstamos externos, esto dejó sin incentivos la captación de los sectores marginados del país. Con ello, las condiciones de servicios financieros se orientaron hacia los sectores de mayores ingresos. Así, los sectores de bajos ingresos se quedaron sin servicios financieros del sistema bancario por ser considerados de alto riesgo, por no contar con garantías y por generar pocas utilidades. La oferta de instrumentos financieros fue muy limitada, los que existían se caracterizaban por dar tasas de interés negativas y exigir mínimos por cuenta, esto generó una barrera a la entrada para el acceso al sistema financiero.
La crisis financiera de 1994, complicó las condiciones de accesibilidad a los sectores de bajos ingresos al sistema financiero, para evitar esto, la autoridad gubernamental mejoró su regulación y supervisión hacia las instituciones financieras, especialmente la banca múltiple.
Actualmente, aunque la crisis ha quedado atrás –no así sus consecuencias– la economía de México tiene cerca de diez años de estabilidad en el nivel de precios y un crecimiento económico moderado. Sólo hace algunos años “hablar de ahorro familiar en tiempos de crisis parece ser…no sólo ilógico sino también inapropiado… [y podemos preguntarnos] ¿Por qué será que no vemos a la gente de escasos recursos abrir cuentas bancarias, utilizar cajeros automáticos, obtener créditos bancarios o tarjetas de crédito?” De esta forma inician Carola Conde y Mansell Catherin sus investigaciones sobre el ahorro y los servicios financieros de los sectores de bajos ingresos.
En estos años las finanzas populares han retomado un papel vital en el financiamiento para el desarrollo y el combate a la pobreza. Con sistemas novedosos de trabajo, como la conformación de grupos objetivo, en áreas de pobreza extrema en zonas rurales y urbanas, se trabaja conjuntamente con las personas para proporcionarles los servicios de ahorro y préstamos financieros. Los casos de éxito a nivel internacional sobre los servicios financieros popular en instituciones microfinancieras como el Banco Grameen en Bangladesh y el Sistema Unit Des del Banco Rakyat Indonesia, han aportado evidencia importante sobre la relevancia del ahorro y crédito en los sectores de bajos ingresos.
El gobierno mexicano con la finalidad de llenar este vacío creó durante la década de los años noventa nuevas figuras. Las sociedades de ahorro y préstamo, las sociedades financieras de objeto limitado, las cajas solidarias son ejemplo de ello. Empero, el mal diseño del marco legal dio un traspié al desarrollo y credibilidad de las finanzas populares.
A partir del año 2000, la política económica implementada por el Gobierno Federal tuvo la finalidad de conformar al sector de ahorro y crédito popular [sector popular], de integrar a millones de personas y de ordenar a las diferentes entidades populares. Las reformas que se han llevado en materia financiera van en el sentido de impulsar los servicios financieros populares de corto y de largo plazo. Para ello, se expidió la Ley de ahorro y crédito popular [Ley], publicado en el Diario Oficial de la Federación el 4 de junio 2001.
La conformación formal del sector popular en México se torna fundamental para la accesibilidad de los servicios financieros a los sectores de bajos ingresos. En este sentido, las instituciones financieras toman relevancia, primero, por la gran diversidad de instituciones populares que se deben adaptar a las figuras que marca la Ley; segundo, del éxito o fracaso en este proceso de conformación del sector popular, uno u otro, marcará la posibilidad de acceder a los servicios financieros de los sectores de bajos ingresos para poder mejorar sus posibilidades de desarrollo, crecimiento y bienestar.
La integración del nuevo sector popular abre una serie de interrogantes ¿Cuál es su tamaño, sus características y que tipo de instituciones financieras conforman el sector popular? Con la nueva legislación ¿Son adecuadas las figuras jurídicas para la diversidad de instituciones de microfinanciamiento? ¿Las instituciones financieras populares están preparadas para cumplir con los requisitos mínimos de capital, liquidez, morosidad y competitividad que marca la Ley?
Esta investigación tiene como objetivo general, contribuir al análisis que explique la accesibilidad del sector popular en el sistema financiero mexicano bajo los requerimientos prudenciales que exige la Ley para conocer las debilidades y fortalezas bajo los requisitos mínimos de desempeño financiero del nuevo marco jurídico.
En este sentido, la tesis central es que las instituciones de servicios financieros populares cuentan con los mecanismos suficientes para ser autosustentables y eficientes financieramente con lo que el marco de la Ley garantiza los recursos necesarios en el bienestar a los sectores de bajos ingresos.
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